La fuerza lo es todo. Sin darnos cuenta, el parámetro (bio)mecánico llamado ‘fuerza‘ se encuentra presente en tu realidad más próxima. Levantarte de la cama por las mañanas, coger a tu hijo en brazos, subir las escaleras del trabajo, salir a correr, entrenar con tu equipo o incluso jugar con tu perro, ¿por qué no?

Resulta que nuestro día a día está compuesto por innumerables acciones de fuerza, de diferentes intensidades y continuadas en el tiempo.

El entrenamiento de fuerza no es solo acudir a una instalación deportiva y levantar una carga con un fin intrínseco. La fuerza se manifiesta siempre y cuando propiciemos una resistencia a nuestro sistema musculo-esquelético; es decir, desde el momento que nos incorporamos por la mañana y comenzamos a vencer el efecto de la gravedad, hasta el momento previo de acostarnos de manera horizontal para comenzar nuestra fase de descanso.

Por este motivo (y muchos más que os iremos contando más adelante), nosotros decidimos que uno de los pilares fundamentales en el que íbamos a basar nuestro trabajo en 4D Rendimiento era el entrenamiento de fuerza.

Pero… NO, ¡NO Y NO! No el clásico entrenamiento de fuerza que nos viene a la cabeza cuando alguien nombra esta palabra, no el típico levantamiento de peso que asociamos a culturistas y halterófilos… nuestro entrenamiento de fuerza es algo más variado y funcional, algo difícil de encontrar en cualquier lugar, demasiado exclusivo como para que pocos lleguen a entenderlo y suficientemente asequible para que cualquiera pueda llevarlo a cabo.

Para que os hagáis una idea, nuestra perspectiva del entrenamiento de fuerza tiene un detalle clave: evaluar todos aquellos parámetros que consideramos esenciales para el día a día de una persona (ya sean de su vida cotidiana o de su modalidad deportiva) y atacarlos de manera específica.

Ya vale de generalidades, ya vale de utilizar una polipíldora tan útil como es el ejercicio físico como si fuese un ibuprofeno al alcance de todos. Cada uno de nosotros somos diferentes, tenemos vidas distintas y no reaccionamos de igual manera. Por lo tanto, no podemos entrenar todos igual, debemos plantarnos y comenzar a hacer el esfuerzo JUNTOS. Ahora bien… ¿te atreverás a seguir conociéndonos y seguir aprendiendo un poco más sobre este interesante mundo del entrenamiento?

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